En estos momentos me encuentro sumergida en la elaboración de un proyecto dedicado a los niños, y en uno de mis favoritos, el blog de Judit Bellostes, he encontrado dos posibilidades muy sugerentes:
La primera es Kindergartens in Tromsø, un conjunto formado por dos planos unidos por un eje vertical, que trata de “Contraponer una alternativa al concepto de espacio polivalente, amplio, neutro, vacío e inacabado, donde la ausencia de intención multiplica, sin duda, las posibilidades de uso hasta el infinito, proponiendo la variedad de estímulos que supone un espacio con posibilidades intrínsecas de movimiento, forma y color.” (no podría haberlo explicado mejor):

La segunda es la ampliación de Olifantsvlei School, en Sudáfrica, comprendida por dos pabellones de madera independientes que se cobijan bajo una cubierta única de perfiles metálicos y chapa grecada, formando un conjunto térmicamente eficaz, gracias a la cámara de aire intermedia. La cubierta además cuenta con una serie de lucernarios enmarcados con tablones de madera en diferentes colores. La propuesta resuelve con una gran frescura las condiciones técnicas, climatológicas y económicas que el proyecto exige.







